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PINACOTECA
Las tentaciones de San Antonio Abad
David Teniers
Mediados del siglo XVII
© Museo Nacional del Prado
FUENTE: www.museodelprado.es
 
Esta notable pintura del pintor flamenco David Teniers (1610-1690) es rica en detalles, incluidos algunos elementos de naturaleza atmosférica. En la pequeña porción de cielo que se ve a través de la entrada de la gruta donde se desarrolla la escena, se observa un cielo azul salpicado por varias nubes blancas. Su blancura es debida al elevado poder reflectante de los pequeños cristales de hielo que las forman. Destaca por su forma alargada una nube de desarrollo vertical, en cuyos contornos superiores el pintor ha dibujado unas trazas de tonalidad anaranjada, fruto de una fina observación. Cuando el sol ya está bajo –en las cercanías del horizonte– sólo los topes de las nubes situados a varios kilómetros de altitud reciben la luz directa del astro rey. Se produce entonces una dispersión en los colores más cálidos, un fenómeno similar al que ocurre durante los atardeceres y amaneceres. El pequeño torreón nuboso es un cúmulo. Estas nubes de aspecto globular son impulsadas hacia arriba por las corrientes de aire que ascienden en la atmósfera, conocidas también como térmicas. Ese cielo es el foco que ilumina la entrada de la caverna donde se desarrolla la acción. Rodean al santo eremita varios personajes que escenifican algunas de las tentaciones que, según varios relatos medievales, tuvo que sortear este ermitaño a lo largo de su vida, así como pequeñas criaturas infernales e imaginarias. Tal y como describe en una de sus obras el profesor Matías Díaz Padrón: “El surrealismo ambiental y los monstruos de estirpe demoníaca evocan imágenes bosquianas, pero la elegancia del gesto y la indumentaria de la pareja (situada junto a San Antonio), símbolo de vanidad y lujuria, encubren el dramatismo intrínseco del relato. Los personajes sugieren, de forma pintoresca, la presencia de los pecados capitales.” Fuera de ese tenebroso y oscuro submundo interior al que voluntariamente se retiró San Antonio Abad, la pequeña porción de paisaje atmosférico es en sí misma la mayor de las tentaciones a la que seguramente tuvo que enfrentarse, ya que marca su camino de regreso a la libertad. ¡Acaso hay algo más libre que unas nubes flotando en un cielo azul!
 
© José Miguel Viñas
 
Permitida la reproducción total o parcial de este texto, con la única condición de que figure el nombre del autor y la fuente: www.divulgameteo.es