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PINACOTECA
El verano
Caspar David Friedrich
1807
© Neue Pinakothek, Munich
 
La ausencia casi total de nubes en los cielos, no impide a este cuadro ser una estampa meteorológica de pleno derecho. Caspar David Friedrich (1774-1840) –pintor romántico por excelencia– consigue capturar en este lienzo la esencia del verano. En dicha estación, aparte del calor, dominan los cielos rasos, salvo los días de tormenta, en que cambia por completo el panorama meteorológico. El verano es la estación de la luz, debido a la mayor duración de los días (entendiendo como “día” el período de tiempo que discurre entre la salida y la puesta de sol). Tras unos inicios en que la mayoría de sus obras fueron dibujos a lápiz, este paisaje –pintado en 1807– fue uno de los primeros óleos de Friedrich. El minucioso proceso de elaboración que empleaba –y que desarrolló de forma autodidacta–, dio como resultado magníficos cuadros como “El verano”, conocido también como “Paisaje con una pareja de amantes”. La citada pareja da rienda suelta al amor bajo la sombra del abedul que, con su rectitud, rompe la horizontalidad que domina la escena. El árbol más rechoncho, situado en segundo término, sobre una pequeña colina, es un álamo. Los amantes retozan fundidos en un abrazo. Están rodeados de flores, toda una alegoría del sentimiento del amor y de la vida, cuyo discurrir simboliza el río. Friedrich buscó la espiritualidad en la prodigiosa naturaleza que nos rodea. Su gran capacidad de observación quedó plasmada en sus obras. Buena prueba de ello es la tonalidad blanquecina u ocre que suele adoptar el cielo durante los meses de verano y que no pasó desapercibida al genial pintor. Es debida principalmente a la sequedad del suelo propia del estiaje. Durante el verano, se incorpora al aire una mayor cantidad de polvo, lo que provoca una dispersión distinta de la luz al atravesar el medio atmosférico. El resultado queda perfectamente reflejado en este lienzo. De haber pintado Friedrich la misma escena meteorológica, pero en invierno, tenga por seguro que el cielo aparecería de un color azul celeste intenso y uniforme.
 
© José Miguel Viñas
 
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