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PINACOTECA
Dido construyendo Cartago

Joseph Mallord William Turner
Año 1815
© National Gallery, Londres

A finales del siglo XVIII y principios del XIX, los paisajes del pintor francés Claudio de Lorena (1604-1682) causaron furor entre los coleccionistas de arte británicos. Nunca antes un pintor había conseguido dotar a los cielos de una luminosidad semejante, algo que llamó la atención de Joseph Mallord William Turner (1775-1851), hasta el punto de llegar a obsesionarle. Al parecer, la primera vez que Turner vio la obra de Lorena “Puerto con el embarque de la reina de Saba” (1648) rompió a llorar; un lloro de impotencia al contemplar un lienzo de una calidad que pensaba que nunca llegaría a alcanzar. Lejos de resignarse, aceptó el reto y, con la ambición que le caracterizaba, trató no solo de igualar al maestro sino de superarle. En “Dido construyendo Cartago” observamos una composición muy parecida a la del cuadro que provocó su llanto. Obsesionado por la envolvente luz que consigue introducir Lorena en sus obras, Turner es en extremo cuidadoso con los efectos que provoca la iluminación atmosférica en los distintos elementos del paisaje. Aunque se trata de una escena histórica, inspirada en un pasaje del poema épico “La Eneida” de Virgilio, los personajes que aparecen a la izquierda son para el pintor inglés mucho menos importantes que la exuberante vegetación y las construcciones arquitectónicas de la parte derecha. Gracias a su depurada técnica, Turner consigue en este cuadro un tratamiento de la luz igual de maravilloso que el que Lorena logra en “Puerto con el embarque de la reina se Saba”. En definitiva, dos obras maestras que además pueden contemplarse juntas en la misma sala de la National Gallery, pues así lo dejó escrito Turner en su testamento. Su principal obsesión fue que ambos cuadros ganaran juntos la eternidad.

© José Miguel Viñas

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