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PINACOTECA
Una tormenta en las Montañas Rocosas, Monte Rosalie
Albert Bierstadt
Año 1866
© Museo de Brooklyn, Nueva York
 
Esta impresionante pintura, tanto por el continente (el lienzo tiene unas dimensiones de 210,8 x 361,3 cm) como por el contenido, fue concebida así por el autor para llamar la atención del espectador. Se trata de un reclamo en toda regla, que muestra la desbordante naturaleza de los parajes naturales que, a mediados del siglo XIX, empezaban a conocerse gracias a la conquista del Oeste, en los EEUU. El paisajista de origen alemán Albert Bierstadt (1830-1902) contribuyó con sus cuadros a dar a conocer esa desbordante naturaleza, que le cautivó durante los viajes que tuvo ocasión de hacer a las Montañas Rocosas. Su primera toma de contacto con ellas fue en 1859, gracias a una expedición en la que participó, pero fue en un segundo viaje, iniciado en 1863, cuando llevó a cabo los bocetos en que se basó para pintar esta obra, en su estudio de Nueva York. Camino de California –donde visitó Yomemite– y Oregon, Bierstadt tuvo una incursión por el sur de las Montañas Rocosas, en el estado de Colorado, y allí quedó prendado por la majestuosidad del Monte Evans, que se eleva 4.350 m por encima del nivel del mar, y que en el cuadro aparece al fondo, exagerada y deliberadamente elevado por el artista, con nieve e iluminado por el sol, surgiendo por encima de las nubes tormentosas. Bierstadt estira sus dimensiones verticales para conseguir, en combinación con el dramatismo de la tormenta, emocionar al público. Esa cumbre es la mayor elevación de los picos –llamados Chicago– de ese sector de las Rocosas. El pintor llamó a esa imponente aguja Monte Rosalie, en honor a su amante en aquel momento –Rosalie Osborne Ludlow–, que era la esposa de su compañero de viaje y amiga de su mujer. Tan complicado triángulo amoroso terminó con ambas parejas divorciadas, casándose finalmente Albert y Rosalie, en 1866. A los pies de las montañas e iluminado parcialmente por el sol, aparece el Lago Cumbre, un lago glaciar que da nombre en la actualidad al parque natural donde se localiza el Monte Evans. Técnicamente, es un trabajo impecable, con multitud de detalles, como las voluptuosas nubes o los elementos rocosos, pintados casi con hiperrealismo.
 
© José Miguel Viñas
 
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