Mª Isabel Pérez de Colosía Rodríguez
Baetica: Estudios de Historia Moderna y Contemporánea, Vol. II, nº 2 (1979); pp. 169-203
En el siglo XVII, tan caracterizado por su decadencia económica, se va a llevar a cabo un curioso tráfico de hielo y nieve, principalmente para abastecer los núcleos urbanos, aunque su consumo también se extiende a las villas y lugares. Madrid, en su calidad de Corte, será una de las grandes consumidoras, pero habrá muchas tras ciudades que desearán estar convenientemente surtidas de dichos productos. Entre éstas se encuentra Málaga la cual, por su carácter portuario, necesitaba disponer abundantemente de ellos, sobre todo a la llegada de barcos mercantes o militares.
