Jaime Martínez-Valderrama, Jorge Olcina, Emilio Girado, Javier Martí-Talavera, Juanma Cintas
Universidad de Alicante
Año 2025
260 páginas
ISBN: 978-84-9717-924-9
La desertificación es uno de los principales problemas medioambientales de España. Su gravedad y extensión no dejan de aumentar – del mismo modo que se expanden las zonas áridas– debido al proceso actual de cambio climático, a un uso insostenible de los recursos naturales y a la falta de actuaciones efectivas para atajar sus causas. La ambigüedad del concepto de desertificación ha desembocado en la desaparición de los mapas de desertificación del último Atlas Mundial de Desertificación, que pone en duda la solvencia de los mapas que hasta la fecha han intentado cartografiar este fenómeno. Sin embargo, es imprescindible conocer qué lugares están desertificados, cuáles se están desertificando y cuáles pueden desertificarse en el futuro. La desertificación se define por la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación como la «degradación de las zonas áridas, semiáridas y subhúmedo-secas como consecuencia de variaciones climáticas y actividades humanas», entendiendo por degradación «la pérdida de productividad biológica, económica y de biodiversidad». Los esfuerzos por plasmar cartográficamente dónde tiene lugar la desertificación y cuál es su severidad han sido un reto continuo desde que en 1977 se presentase el primer mapa a escala global. Desde entonces, se ha elaborado un total de seis mapas globales sobre desertificación (dos de ellos denominados Atlas), y otros cuatro sobre degradación, esto es, mapas que consideran tanto las tierras secas como las húmedas.
Tras más de cuatro décadas intentando cartografiar la desertificación, el veredicto de último Atlas Mundial de Desertificación ha dejado en blanco estos mapas. Los obstáculos, insalvables hasta el momento, son los siguientes: 1.- Concentrar los diversos procesos de desertificación en un solo indicador agregando sin ninguna base estadística diversas magnitudes (por ejemplo, sumar erosión y degradación de acuíferos). 2.- Las estimaciones se basan en su mayoría en evaluaciones subjetivas de expertos, por lo que sería difícil de aplicar en otros lugares o por diferentes observadores, y considerarse como condición basal para evaluar cambios futuros. 3.- Muchas de las magnitudes que se miden a escala local resultan muy difíciles de estimar a mayor escala. 4.- Determinar cuantitativamente el umbral que separa el estado no-degradado, del degradado.
La falta de mapas de desertificación es una oportunidad para establecer una metodología que sirva para cartografiar la desertificación no solo en España, sino en todo el mundo. Iniciativas como la Neutralidad de la Degradación de la Tierra y la necesidad de contar con esta información en las regiones potencialmente afectadas por la desertificación (alrededor del 46% de la Tierra) da sentido a invertir recursos y tiempo en esta tarea. Este trabajo propone un nuevo enfoque para abordar este reto científico y esta necesidad política. El Atlas de la desertificación de España consta de tres secciones bien diferenciadas. En primer lugar, se reúne toda la información cartográfica relacionada con la desertificación. Iremos reuniéndola bajo distintos epígrafes o categorías (siempre imperfectas). Empezaremos con la condición climática del país, que determina su aridez y por tanto el marco en el que pueden darse los procesos de desertificación. A continuación, iremos abordando la relación de la desertificación con el agua, el suelo, la agricultura o los incendios. La segunda parte conforma el núcleo del proyecto y presenta los mapas de desertificación. Junto con los anteriores debe reunir toda la información cartográfica en relación a la desertificación. Por último, se presenta una batería de casos de estudio que pretende aclarar la naturaleza del problema. Aunque los mapas se presentan con descripciones e interpretaciones de los mismos, es importante en un problema tan complejo como ambiguo, explicar los diferentes matices de la desertificación.
