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La noche de Santa Lucía

El conocido refrán “Por Santa Lucía, la más larga noche y el más corto día” apunta a la noche del 13 de diciembre –festividad de la Santa– como la más larga del año, lo que entraría en contradicción con lo que todos hemos aprendido en la escuela, y es que con la llegada del solsticio de invierno, que siempre acontece entre el 20 y el 23 de diciembre, empiezan a acortarse las noches y a alargarse los días, algo que empieza a hacerse evidente pasadas las Navidades.

Un error de una decena de días de calendario es demasiado grande para un refrán del tiempo, basado en la experiencia de muchas generaciones de agudos observadores del cielo. Tal desfase de fechas es debido a la reforma gregoriana del calendario que tuvo lugar en 1582. El calendario que venía empleándose hasta entonces era el juliano, llamado así en honor a Julio César, que con el paso de los siglos fue desfasándose del ciclo astronómico, lo que obligó al Papa Gregorio XIII a cambiarlo por otro más exacto. Para corregir el desfase acumulado se tomó una decisión sin precedentes, ya que se eliminaron de una tacada 10 días del calendario, y del jueves 4 de octubre de aquel año de 1582 se pasó al viernes 15 de octubre.

En los años previos a la reforma gregoriana, el 13 de diciembre juliano equivalía al 23 de diciembre de nuestro actual calendario; es decir coincidía en fechas con el momento aproximado en el que tenía lugar el solsticio de invierno. El refrán es por tanto correcto en ese contexto; es decir, siempre que nos refiramos a las fechas según el calendario juliano.

Hay otro dato curioso, y es que en los países que no seguían la doctrina católica dictada por Roma, se tardó bastante más tiempo en adoptar el calendario gregoriano. Grecia fue el caso más extremo, ya que no lo hizo hasta 1923. En los países nórdicos, a pesar adoptarlo bastante antes, en el siglo XVIII, la iglesia ortodoxa ha seguido manteniendo el calendario juliano, de ahí que celebren la llegada del solsticio de invierno el día de Santa Lucía, siendo una de las fiestas de mayor tradición popular en países como Suecia o Noruega.

Aunque nos refiramos al solsticio de invierno como el día más corto del año (entendiendo como día el tiempo en el que el disco solar se encuentra –aunque sea parcialmente– por encima del horizonte), si miramos los datos de salidas y puestas de sol en un anuario astronómico comprobaremos cómo hay varios días alrededor de la fecha del 21 de diciembre que tienen igual duración. El desempate se produciría en el momento en que midiéramos el tiempo con una precisión de segundos (en los calendarios y anuarios de uso común, aparecen las efemérides indicadas en horas y minutos).


© José Miguel Viñas

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